Las mejores compañías...

9 mar. 2011

No volveré a tocar tus cosas...

Vengo de una familia de mujeres de buen cutis que se dice por ahí y que se creen que tienen todos los derechos a cambio de decir siempre sí.  

Mi madre, mi hermana y yo,  y mi abuela, antes que nosotras, hemos elegido a hombres morenos, inteligentes y como diría mi amiga francesa, Mme Corny: "muy masculinos" para aludir al hecho de que, nosotras, cuando escogemos un hombre, pues eso,  que escogemos un hombre. A esto hay que añadir una cualidad esencial, que todos deben de tener y que podríamos llamar  "sensibilidad", "comprensión", ...  pero que en el fondo se resume a ser buena persona. Mi hermana, además, suele elegirlos nórdicos, de pelo rubio y vampiros si puede ser.

Si las circunstancias son propicias nos los llevamos a la cama y les damos una docena de hijos o media o  un par o ninguno según nos venga bien o le cuadre... que también ocurre.

A veces y según como venga el día, lo mismo que nos atrae de nuestros hombres nos desagrada: la barba es demasiado áspera, el moreno es demasiado oscuro, la inteligencia demasiado aguda... y nos pasamos el día  irritándolos profundamente... sin tregua y sin ser demasiado conscientes de ello ... solo porque sí.

Llegados a este punto, aplicamos a rajatabla el consejo de mi abuela... No dejar que nuestro hombre se acueste enfadado, o mejor dicho que se levante enfadado. Con la táctica de arrimar, en la cama, el trasero a su delantera... (mi abuela hablaba más bien de ascuas y sardinas) y aplicar un movimiento tipo lambada... En fin,  creo que  habéis pillado el concepto.

Que desastre. No es más fácil intentar arreglar las cosas hablando:

- "Esta bien, no volveré a tocar tus cosas, marathoniano. Lo siento, ya sabes que soy una listita del tres al cuarto... pues si ya lo sabes porque te extrañas de que te lo quiera revolver todo...  Lo dicho, no volveré a tocar tus cosas... "

Hablando se entiende la gente, ¿o no?. Y yo que soy una firme defensora de la política del diálogo, me veo obligada a recurrir  al vil comercio de la carne y que la nena tenga triunfar y subir a la torre Eiffel una vez o incluso dos para apaciguar los ánimos. ¡Que pena!

7 comentarios:

  1. Bienvenido a mi blog Jesús. Un placer tenerte por aquí.
    Un saludo.

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  2. Tu abuela era muy muy lista jajajaja, ese es el mejor remedio para quitarle a uno la mala leche...
    Besos.

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  3. Anda, anda... "Santa kamikaze" como que tu no lo disfrutas... mira ésta. ;)

    Un besin

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  4. "nos pasamos el día irritándolos profundamente... sin tregua y sin ser demasiado conscientes de ello ... solo porque sí."

    Despues de hacer esto creo que tienes que arrimar el trasero, subir la torre Eiffel si es preciso y como dice elvis quitarle la "MALA LECHE"

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  5. Vaya: todos de acuerdo. ;-)
    Mi abuela, Elvis, fue una persona excepcional. No solo por sus (estos) consejos sino también por su forma de vivir y de enseñarnos a vivir a nosotras. Le debo muchisimo.

    Lo de la "mala leche" no lo pillo... no sé quizás tenga un tonillo festivo, no sé muy bien... pero hoy, no lo pillo...

    Fer: ya sabes, hay que hacer por disfrutar aunque una no quiera... ufffffff que trabajos nos manda el señor!!!

    Julio, y encima subir a la torre Eiffel con el vértigo que tengo jajjajaj lo de la mala leche sigo sin pillarlo....

    Besotes a los tres, desde las alturas.
    Esta noche espero que todos subais a la Torre Eiffel.!!!

    (Me gusta pensar que las cosas se pueden arreglar así... que el 99% de las veces nos enfadamos por tonterías... y que es una pena)

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  6. Mira qué cosas, acabas de definir a la mujer, je, je. Me gusta ahora no me gusta porque algo será lo que ha hecho ¿qué habré hecho? ya está liada... Y lo peor es que, efectivamente, ya habíais cambiado de sitio algo que estaba en su sitio. En fin, adorables a pesar de todo. Y me gusta esa forma de terminar el día, que no quede mal humor antes de dormir.
    Salu2
    jcysusfotos.blogspot.com

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  7. Toda la razón Juan Carlos ...ja ja ja.
    De todas formas, ;-), los hombres siempren hacen algo: ja ja ja o hay algo que no hacen...

    Ojala siempre pudiesemos arreglar todo así con un par de abrazos y a dormir.
    Saludos.

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