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11 jul 2011

Yo soy una mujer sincera

Hace años paseando por Santiago de Compostela,  JB me contó esta anécdota. Al poco de empezar a trabajar en la Embajada francesa en Madrid como ayudante del ayudante de agregado cultural, sin más conocimiento de español que los que recibió en el instituto salía todos días a tomarse una cerveza a las terrazas... enseguida se acostumbra uno a lo bueno, añade. Jean-Baptiste es ahora más español que yo en lo que refiere a tapas, terrazas, siesta y paellas. 
Sentado en la terraza mientras picaba unas olivas-dice él- venía todos los días a cantar un cantante callejero con una guitarra. Siempre cantaba la misma canción:

"Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma
y antes de morir quiero echar mis versos del alma..."
Una canción preciosa. ¿No? Y luego les ponía la mano para que le diesen unas monedas. Durante muchos años JB y su amigo se creyeron que en español un hombre sincero era un vagabundo, un pobre ... Se asombraban de la cantidad de hombres y mujeres sinceros que había a las puertas de las iglesias... Esto salió a colación en aquel momento porque efectivamente llegamos a la fachada de la catedral y había unos cuantos hombres sinceros... pidiendo limosna
JB usaba esta anécdota para ilustrar que cuando uno aprende una lengua extranjera es tan importante  o más aprenderse los "saberes culturales y populares" que tiene un país como la gramática o la conversación...
Yo lo traigo a colación hoy por otro motivo.
Ella viene y me dice:  "los demás lo piensan pero no lo dicen pero yo soy sincera y te lo digo." La historia no tiene más historia que un tema banal y sin demasiada importancia.  No he tenido la agilidad de responder con una broma que aliviase el ambiente. Ni he sido capaz una vez más de soltarle lo que me gustaría porque luego tendría que levantarme e irme y decir: "Nunca más." 
Supongo que eso ocurrirá cualquier día. Ese día tendré que decir: rica, hasta aquí hemos llegado. No vale que yo me pase la vida aguantándote las lloreras y los malos rollos que has tenido y ahora correspondas así... 
Me vengo aquí a preparar el discurso que no le he dicho por no amargar la fiesta. Este discursillo que soltaré aquí pero que, estoy segura, no seré capaz de soltarle a ella. Porque no. Eso me supondría meses de culpabilidad, de decirme: te has rebajado a su nivel. Has acabado con una "amistad" de años por una chorrada. No lo haré. Ni siquiera soy capaz de decir que no... a la gente que ni me importa... ¿cómo le voy a soltar esto a ella? Pero esto es lo que pienso. Y este es mi blog. Así que con vuestro permiso descargo mi rabia aquí.
1º Tu tienes el derecho a expresar tu opinión pero yo no tengo el deber de escucharla. No te la pregunto porque no me interesa. No te he preguntado nada realmente importante para mí en mi vida. No eres fiable.
2º Si eres tan sincera porque no me preguntas sinceramente lo que opino de tí. Te lo contaría.
3º Si no sabes mentir es hora de que vayas aprendiendo que así te va rica.  Nadie, NADIE te habla en tu trabajo. Es posible que tus 40 compañeros estén todos equivocados pero yo empiezo a pensar que no...
4º Nunca he visto que utilices tu sinceridad para hablar de las cualidades de la gente. Tu sinceridad se centra solo en las cosas negativas... Eres parcial.
5º No vale de nada lo que tú digas de tí misma. Que tú digas que eres sincera no significa que los demás crean que seas sincera. En general cuando la gente habla de tu presunta sinceridad utiliza la palabra pobrecilla! Y aquí se cierra el círculo. Esta mujer sincera es pobre en amigos y para una que le quedaba, la quiere amargar. 
Hablamos por supuesto de este tipo de "sinceridad". La que está concebida para herir, criticar y destruir. Creo que fue Wilde él que dijo que la sinceridad es la puerta de la mala educación y yo añado que la sinceridad es como los consejos no la ofrezcas a menos que te la pidan.

8 may 2011

Calientapollas... Uy perdón...calientapenes

¿Por qué una mujer (u hombre) se dedica a ser calientapollas? Analicemos los casos uno por uno para encontrar las posibles justificaciones del calentamiento parcial del planeta.
Calientap... de temporada
Una puede ser calientapollas porque anda, ella misma, arrebatada.
Ves a un chicarrón, te gusta y empieza a girar la ruedecita del  qué será: ¿amor?  ¿sexo? ¿amor-enamoramiento-me lo como? ¿qué será? Cuando la rueda empieza a girar una está perdida. Se ha enganchado. En estas ocasiones una anda sofocada. Todo es más... más sensual. Eres capaz de acariciar desde una copa hasta el pasamanos de madera. Le ves bajando del coche para venir a verte y te sonríe y te mira y te aguantas las ganas de ir corriendo a darle un achuchón...  Mira que tarda en bajar del coche. Y le haces una pose: trasero hacia atrás y pecho hacia delante que ya le gustaría a Anita Obregón y de paso te abres un botoncito más de la camisa, disimulando. Se trata de saber si tu chico puede llegar al record del mundo y conseguir la medalla del campeón: ¡hoy está más dura que ayer pero menos que mañana! ¡Calientap...investigadora a la que le puede la curiosidad!
Vais a ver al Sabina y canta vuestra canción. Os arrimais y él que te habla en la orejita y te murmura cositas sin importancia. ¡Ah! Tú te inspiras con la canción, bailando pegados, con tu hombre abrazándote, que parece que es el concierto de Sergio Dalma ... Y la cosa se pone cada vez más tonta. Y tú que hoy no paras... porque eres así de chula y una descerebrada además. Te acabas inspirando en serio e inspiras un poquito también y un mucho, (aquí sí que eres calientapollas con todas las letras, si te lo dicen pues... no tienes más remedio que achantar: Sí, soy calientapollas)  Acabáis en el parking estrenando el coche... De esta perdéis la reputación para siempre. Luego, cuando te dicen: ¿Te acuerdas cuando el Sabina cantó: Y sin embargo te quiero?.... Que voz rota. Está para el arrastre." Y tú, con cara de póquer, "rotísima",  pero no te acuerdas porque tú estabas con la botella de cava bautizando el mono-volumen familiar, como en la prehistoria... se bautizaban los Simca 1000.
Es conveniente, si uno se va ausentar de un concierto por un tiempo, buscar una excusa razonable y recolocarse bien el peinado antes de volver, sino los amigotes tendrán tema de cachondeo per secula seculorum.  No hablo por experiencia personal, es un caso...¡hipotético!
La calienta-miembros de temporada provoca y enciende porque ella también anda ruborizada, sea por la etapa tontuna de los primeros tiempos del amor cuando el deseo es difícil de controlar sea por la etapa tontuna de la pareja que se reencuentra en la cama o en los conciertos después de mil noches de pañales y de termómetros... Justificación de la calientapollas de temporada:10. Tiene todo el derecho y, normalmente, también el deber. Hay que perdonarla porque la mitad de las veces no sabe lo que hace.
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