Ayer paré a repostar en una área de servicio de una autopista desierta a juzgar por la ausencia de vehículos. Después de dar un par de volantazos intentando decidir en que surtidor parar... me detengo en el 3 un poco escorada porque, finalmente, creo que me gustaba más el 2. Me ocurre siempre: cuando hay un montón de plazas libres para aparcar, en los centros comerciales a mediodía por poner un ejemplo, doy vueltas y vueltas intentando encontrar el mejor sitio posible y no me doy decidido. Ya sé que es una pena, pero acabo aparcando atravesada, lejos y algo enfadada conmigo misma ...
Después de pelearme con la tapa del depósito, la manguera y con los guantes que no puse ... me voy al baño a realizar varias tareas femeninas supersecretas y al salir me paro un ratito con el expositor de los libros de bolsillo. Aunque parezca increíble siempre encuentro algo especial por estos sitios, un pocket que no he comprado en su versión elegante porque pasaba de 20 y tantos euros y que me encuentro aquí a 6,99. Me lo llevo.
Me pongo a la cola para pagar ... y de repente ahí aparece el hombre de neardenthal de mi vida... partiendo la pana e impresionándome a base de gritos seudo-eróticos... Como una moto, ya estoy puesta!
-"... ya te vale! Eres tú la del 3... llevo 10 minutos esperando a que quites el puto coche !"
Yo, que no me creo que este hombretón tan poético y elegante se dirija a mí, miro discretamente hacia atrás no vaya a ser que esté hablando con otra y me lleve un chasco... Pues no. No hay nadie detrás. Todito para mí... ¡¡¡Que bien!!! Elijo entre las dos frases que me vienen a la cabeza para intentar llevarle la corriente, a ver si de esta ligo... y no se me escapa corriendo.
-"Me estaba cambiando el támpax" Esta no. Puede que mencionar un támpax y esperar luego una continuidad festiva... no, no parece muy adecuada. Así que me inclino por la segunda.
- "A mí, como a la mayoría de las mujeres, también me gusta la rapidez..." y le saco todos los dientes que tengo y le hago una tumbá de ojos que él no aprecia seguramente porque cree que estoy mirando el surtidor número 3 donde mi coche se ve asaltado por una furgoneta blanca pegada en una posición totalmente indecorosa... El dependiente también sonríe y también saca todos los dientes. Me celo un poquito. Creo que también intenta llevarse al huerto a este oso pardo.
El oso pardo pasa de mí y se dedica a gritar en dirección a otros osos pardos sobre lo incívicas que son las mujeres que llevan la raya al lado... Como veo que no está interesado en mí, me retiro discreta y decepcionadamente. No soy yo de perseguir hombrones que no aprecian mis cualidades.
Minutos más tarde rodando tranquilamente por mi carril a menos de 110 (sí) veo que me adelanta la furgoneta blanca del oso pardo, que me hace unos gestos de lo más obsceno con la mano y los dedos ... por Dios... ¿pero esto que es? Vamos un poco rápido ¿no? El hombrón insiste de tal manera que yo no tengo más remedio que hacerle un saludo con el dedo corazón completamente estirado, claro significado de "eres el primero en mi lista" y luego le envío un besote (esto lo hago mucho y no deja de darme satisfacciones en la carretera) para que vea que sigo interesada en él...
Llegando al peaje compruebo que mis intentos por seducir a este neanderthal han dado su fruto. Me está esperando en el carril del dinámico. No tengo más remedio que parar detrás de él con el corazón en vilo... ¡Que insistente! Se baja de la furgoneta y se viene a mi coche y por la ventanilla del copiloto que he bajado, temblando de emoción, me dice:
- "Llevas la tapa del depósito abierta..." Efectivamente, por el retrovisor veo colgando el tapón ... El amable caballero lo enrosca, cierra la tapa y se viene a la ventanilla sacando ahora sí, también él todos los dientes y esperando, sin duda, mi rendición incondicional. Me hago la remolona... Chasco la lengua, miro al techo, meneo la cabeza y finalmente no tengo más remedio que soltar un:
- "Gracias, muchas gracias... y lo siento" Tengo derecho, incluso, a un besote lanzado con la mano...
¡Todavía oigo las carcajadas!