Estoy en Toulouse con un proyecto del trabajo y con un netbook del que os podría hablar horas y horas pero que voy a resumir en unas cuantas palabras: no vale para nada. Media hora le ha llevado abrir esta página. En estas condiciones es imposible escribir.
Hoy hemos podido salir a cenar tranquilas. Hemos elegido un libanés del centro. Yo he elegido una tortita. Muy rica. No se lo que llevaba pero estaba buenísima, quizás tomates, menta y pepinillos... tal vez hubiese carne o pollo o algún pescado o no.
He querido ir al baño antes de comer. He preguntado al camarero: fuera. Pensé que se había equivocado y que había querido decir: al fondo. Pero no ni se equivocaba, ni me estaba echando, era simplemente que el baño estaba fuera. Sí. Me ha acompañado con una llave de hierro enorme. Hum! pensé, parece una llave de la Edad Media. Efectivamente la llave era seguramente de la Edad Media al igual que el baño.
Me pasé un rato buscándolo y resulta que estaba allí delante de mis ojos, a mis pies: un enorme agujero. Hice lo único que se puede hacer en estos casos: saqué el móvil para sacarle una foto... porque mi pis allí no se quedaba.
En eso se apagó la luz, que mira tú que casualidad era automática (que ni falta que hacía) y me quedé a oscuras con un agujero delante de mí y unas escaleras de caracol detrás....
¿Ataque de pánico? Pues sí. Pero no tanto... porque tenia en mis manos mi reluciente móvil nuevo (un modelo que tiene menos de cinco años... una preciosidad rosita que no tiene de nada pero que tiene lo más importante para mi hoy: una potente linterna!!! Pues sí... salí yo solita de allí con mi móvil rosita que no tiene pantalla táctil, ni mp3 y que solo tiene para escuchar radio y no muchas...pero que me ha servido para escapar de un lugar cerrado con la luz apagada y sin apenas gritar.
No es más rico él que más tiene... sino el que mejor invierte. Como ya habréis adivinado mi teléfono ha sido una inversión de 0 euros.
Sumamos: una ciudad histórica, un baño de la Edad Media, un móvil del siglo pasado y un mojito que aquí es más caro que un cubata igual a unas risas y a una noche entre amigos. Dulces sueños.